Paso de los eventos de emprendimiento femenino

Paso de los eventos de emprendimiento femenino

Sí, como lo lees. Paso de los eventos de emprendimiento femenino. No creo en ellos, no me han aportado nada en todo este tiempo. Y, no te engañes, si lo piensas un poco, a ti tampoco. Es más, tu también deberías pasar de los eventos para emprendedoras.

Hace 3 años me parecían lo más. En serio. Pensaba “madre mía, gracias al feminismo están apareciendo miles de mujeres exitosas que llevan adelante negocios de la nada, todavía en mitad de la crisis y, encima, invierten su tiempo en contarnos como lo han hecho. FLEPOH”.

Alma de cántaro, que equivocada estaba señoras y señores. Menuda mentira es esto del emprendimiento en femenino. Más que mentira yo diría que es una falacia como una casa y muchas caímos en ella. Pero muchas estamos saliendo eh, estamos rebajando la motivación por seguir a estas emprendedoras exitosas que, en realidad, nos crean falsas esperanzas y nos ocultan la mitad de la realidad.

Ojo, que no soy súper hater de la vida como estás pensando right now: “Mira, una ofendidita más”.

No, de verdad, sigue leyendo.

Escribo esto después de hacer un primer boceto de lo que quería decir en un bloc de notas de Charuca, con un ramo de lavanda rosa en la mesa de trabajo de Lucía Be, después de haber leído el blog de Andrea Amoretti, con el olor de uno de los jabones de The Singular Olivia y los pendientes de María Pascual y unos calcetines de UO comprados en Preciosea y el curso de Maquillaje a lo Salvaje de Ana Albiol abierto en otra pestaña. Puntualizo que yo apoyo a estas mujeres, soy una buena clienta, en serio, pero estoy harta de pagar por escucharlas en charlas y que no me digan nuevo o no respondan a mis preguntas como toca.

Voy a explicar un poco más porque paso de los eventos de emprendimiento femenino

La realidad es que, cuando empecé a decidir que no iba a más eventos de estos, fue hace un año. Y lo sustituí por podcasts… y claro, caí. Caí en el podcast “Jefa de tu vida”, que semana tras semana confirmaba mi idea de que las emprendedoras no me estaban aportando nada nuevo ni resolviendo mis dudas. La última de ellas, Lucía Mallea, una crack (sinceramente) en el arte de hacer manualidades. Es más, la frase con la que Charo presenta el podcast en sí es la siguiente:

“Yo no me corto, contacto con las empresas que quiero trabajar y les ofrezco proyectos”.

Lucia Mallea

Boom! Por fin mis súplicas de los últimos 3 años se cumplían: alguien parecía que iba a hablar de como negociar colaboraciones, de qué tal se da la venta “a mail frío” y de como llevar a los contactos y clientes siempre hacía tu beneficio. Una p**** como un cuello, que decía mi compañera Ana.

54 min de podcast después mi pregunta era “pero entonces, ¿cómo consigue esta mujer que las empresas quieran trabajar con ella? ¿Cómo consigue que alguien que no la conocía, le diga que sí a crear contenido? ¿Qué beneficio saca Lucía? ¿Material kraft gratis? Si no es un beneficio en especie, ¿cómo, en serio, for real, consigue esta mujer que una marca de renombre le diga “ah mira, no había pensado en que me crearas contenido, pero ahora que lo dices, vale, dime tus honorarios”? Es que no lo entiendo, tía. No lo puedo entender.

No me entra en la cabeza.

Mi realidad después de las ponencias y podcasts no tiene nada que ver con mi primera idea.

Mi duda, cuando he ido a alguno de los eventos de emprendimiento femenino, o ahora que las escucho en podcast hasta que se me hinche el parrús, siempre acaba siendo la misma:

¿Cómo consigues venderte, vender lo que ha empezado como un hobby (porque todas empiezan igual) y que te paguen la burrada que te pagan por ello? ¿Cómo has conseguido montarte en dólar maquillando, haciendo jabones, haciendo pulseritas, bisutería, vendiendo blocs de notas o camisetas serigrafiadas o bordadas de dudosa procedencia? ¿Todo tu camino, de verdad, ha sido tan de rosas como lo cuentas?

Te dicen que tuvieron 2 meses malos y que el resto del tiempo empezaron a crecer. O te cuentan que en realidad la empresa ya estaba medio funcionando o que la suegra no se creía que coser cosas monas en el cuarto de la plancha iba a ser un éxito. O, bueno, alguna cuenta que tuvo que cerrar y empezar de cero y que ahora es coach y que te anima a que tengas un plan, pero todo esto le pasó mientras tenía un equipo detrás que le hacía el trabajo de posicionamiento que tú no sabes hacer. Pero más allá de eso no te cuentan nada más que sea un poco turbio.

Otra cosa que me pasaba cuando iba a estos eventos era que parecía que si no tenías un negocio no te valoran en ese escenio (para saber más sobre los escenios os recomiendo el libro “Aprende a promocionar tu trabajo” de Austin Kleon) creado por las mujeres emprendedoras españolas. No entras. No vales. O les haces la pelota a tope y vas a todos los eventos y consigues crearle la página web a alguna de ellas, o hasta luego Mari Carmen. ¿Qué pasa con las freelance y con las autoempleadas (la diferencia en realidad es lo cool que quieras ser cuando digas a qué te dedicas)? ¿Qué pasa con las que no tenemos una oficina ni vamos a un coworking?

En realidad no somos emprendedoras.

No os equivoquéis eh. Que muchas hemos ido a estos eventos de emprendimiento femenino con toda la ilusión y el “yes we can” y nos hemos dado un morrazo guapo porque, en realidad nosotras, no somos emprendedoras. Las freelance o autoempleadas no tenemos una empresa que se mantenga sola cuando nos vamos de vacaciones. Y eso es ser una autónoma jodida de la vida. ¿Qué lo has elegido tu? Sí. ¿Qué no vas a entrar nunca en el escenio de Extraordinarias, Womprende o Woman Rocks? Evidentemente.

Es por esto que en estas ponencias nunca va nadie que vaya a resolver las dudas reales que tenemos en nuestro día a día. Ninguna ponente en los eventos de emprendimiento femenino va a decir “Hola, mi nombre es Maripuri, y soy freelance”. Ni-una-sola. Así que ya puedes empezar a dejar de pelotear a las emprendedoras españolas y de parte del extranjero que sigues, porque les importas un carajo. Es más, te animo a que no vayas a ningún otro evento de estas características si hay una sola que repita del evento anterior o del que ha habido en la ciudad vecina hace un mes.

¿Y qué c*** pasa con el networking?

Sí, estoy en modo de mal hablada, pero es que este tema me cabrea, mucho, y quiero que se note. Espero que podáis disculparme. En otro momento lo diría con más empatía o coherencia o intentaría esconder mi enfado y mi frustración o, qué sé yo, haría uso de la asertividad… Pero hoy, en cuarentena, y escuchando podcast que no me llevan a ningún sitio, lo escribo todo en modo “mal hablada”.

En los eventos de emprendimiento femenino siempre hay algún descanso entre las ponencias. Como sabréis (mirada a cámara como si fuera Kevin Spacey en House of Cards). Supuestamente, estos descansos no son únicamente para comer o tomar un café. Son para que saques la artillería pesada: tu mejor sonrisa, luzcas un modelito digno de emprendedora, hables a diestro y siniestro de todo lo que haces y lo talentosa que no te crees que eres e intentes hacerte alguna foto o conseguir un “hola” de alguna de las ponentes. Sí chiqui, un “hola”, un autógrafo o un triste selfie.

Porque ellas son superstars.

Ellas están aquí para decirte que conseguir el éxito no es fácil, pero que a ellas les costó menos de un año estar en la cima. Así que, bueno, no esperes que hagan networking contigo o se interesen por tu negocio porque lo que han venido es a hablar de su libro y a hacerse fotos entre ellas para luego etiquetarse como las “mujeres más talentosas de España” en Instagram. Y, claro, te van a dar las gracias por venir, porque para ellas esto es un sábado entre amigas, que hablan de sí mismas y que tienen espectadoras, pero no es algo raro, la verdad, porque es como un directo en Instagram en el que tú no vas a participar.

Vas a ir a hablar con la que más te guste, te va a decir que eres divina, que te vaticina mucho éxito y va a usar tu tarjeta de visita, que has diseñado con tu esfuerzo, de filtro para el canuto que se va a fumar mientras piensa que las 200 asistentes a su charla le han pagado una pedazo de cena con sus amigas del alma. No te va a preguntar qué haces, ni a qué aspiras ni cómo te puede ayudar. Eso es así.

Es duro, soy una bestia hablando de esto, lo sé. Pero es así. Y si no quieres verlo, lo entiendo. Seguro que tienes un montón de ideas para crear un negocio, o para vender tus servicios, seguro que ya has pensando un infoproducto y como conseguir mails para enviar tus newsletters semanales y que te compren el curso digital que tienes claro que puedes impartir. La realidad es que vas a ganar dinero, porque hay mercado. Te vas a crear una comunidad, porque hay gente a la que le vas a cubrir una necesidad. Pero no vas a entrar en el escenio ni vas a destacar como para ser ponente en los próximos eventos de emprendimiento femenino. Ojalá que sí si es tu objetivo. Ahora, si te marcas objetivos que sean buenos para ti y no para el ego de otros, mejor.

Ya acabo.

Mi propuesta es que celebremos eventos de emprendimiento femenino en los que la palabra “emprendimiento” vaya relacionada con el hecho de que eres autónoma, autoempleada y tienes que sobrevivir a los trimestres como todas. Que se relacione con tener unos sueños, unos miedos, inquietudes, dudas, ganas de crecer, de aprender, de caer y levantarte y de aportar a tus compañeras. Yo voto por reuniones de mujeres que tengan algo que aportar o algo que preguntar y otras quieran responder honestamente. Mujeres para las que su éxito no depende de pisotear a otras, si no de ayudarlas a brillar.

¿Que quieres saber cómo se usar Illustrator? Yo te lo enseño.

¿Que no sabes cómo pasar un presupuesto? Mira, este es un ejemplo real de cómo lo hago yo y funciona.

¿Que no tienes de ni pajolera idea de usar Instragram a tu favor pero te parece excesivo el precio de la agencia que se lo lleva a esa emprendedora que te encanta? Tienes toda la razón, es excesivo ese precio, pero mira yo conozco a estas X chicas que son unas profesionales como la copa de un pino y te van a hacer el mismo servicio de una manera mucho más cercana, conectando con tu marca al 100% y por la mitad de precio.

¿Que no tienes ni idea de qué necesitas para empezar tu negocio? ¡No te preocupes! Montamos una reunión especial con varias mujeres que toquen diferentes áreas y sales de aquí con un plan de marketing solo por el hecho de que estamos para ayudarnos y no para firmarnos autógrafos.

¿Que quieres saber cómo he conseguido clientes que me paguen un fee mensual y esto me proporciona estabilidad? Bueno espera, que le preguntamos a otra que yo esto he tenido una flor en el culo y me ha venido de gratis.

Honestidad.

Ahora, fuera coñas, ya acabo.

Si piensas como yo, si tienes ganas de que existan eventos de emprendimiento femenino que de verdad nos ayude, si crees que podemos crear una comunidad fuerte de mujeres que se aporten unas a otras, que compartan clientes y que lleven sus servicios y productos a otro nivel con el apoyo del resto, déjame un comentario y lo vamos viendo ¿no? Cuando pienso en emprendimiento en femenino, en ser jefa de mi vida y en feminismo, ¡todo lo que hacen estas mujeres me horroriza!

Podemos hacer algo muy grande, y lo sabes. No tenemos que empezar con 200 asistentes. Con 7-10 mujeres, de diferentes ramas, que quieran hablar de su libro y que cuenten sus fracasos, que pidan ayuda, que la ofrezcan, que nos hagan brindar con los pequeños grandes éxitos conseguidos poco a poco.

Te digo una cosa, si has llegado hasta el final, quieres participar en esto. Y lo sabes.

9 comentarios en “Paso de los eventos de emprendimiento femenino”

  1. Bueno, igual estoy en el lugar equivocado pero es el momento justo: justo hace unos meses tuve una sensación que veo reflejada en tu post y mira, no soy mujer pero si adoptáis a hombres para networking “real” yo me comprometo a ayudaros con mis herramientas y lo que sé y conozco por mi experiencia. Sin paja ni fantasía.

    1. El feminismo es igualdad y equidad y no habría razón para no aceptar freelancers con ganas de aprender y de ayudar honestamente.
      Eres más que welcome!

  2. Elisa @laloba.art

    Bravo, bravo y bravo, Isabel. Te felicito y te agradezco por este post tan necesario para muchas. Yo doy gracias de haber visto este pedazo de artículo que te has marcado antes de entrar en ese mundo y frustrarme, porque sé que me frustraría, me conozco.
    Sólo me queda agradecerte de nuevo tu valentía y tu voz. Me encantaría unirme a cualquier “reunión” de emprendedoras REAL como tú transmites.
    Espero sea pronto al igual que tus próximos artículos.
    Un abrazo,

    1. Muchas gracias Elisa.
      Estoy hablando con alguna compañera para ver como lo monto lo mejor posible y sin usar medios mainstream jajaja
      Ahora mismo estoy viendo que la acogida y la necesidad de esta voz es real.
      En cuanto tenga más datos, por supuesto, date por enterada!
      Abrazote!

  3. Nunca he ido a ningún evento de emprendimiento femenino porque mi intuición ya me decía algo de lo que cuentas. Además eso de ser la masa lo llevo fatal. Así que cuenta conmigo para crear eventos reales y que solucionen la vida de las personas. No necesitamos más propaganda, no gracias.

    1. Yo no escuché a mi intuición, igual estaba muy high motivated.
      Ahora, por lo menos, me ha enseñado que hay otra forma así que a ver si podemos conseguirlo!
      Un abrazo enorme Alba!

  4. Isa que delicates leer esté post. Tu armoniosa forma de escribir plus los guantazos verbales desarmados, me dejan extasiada. Me encanta que propongas estás charlas para que “brillemos todos” porque highlighter nos sobra sólo que la poca “popularidad” del ego nos opaca. Somos muchas las que estamos intentando sacar adelante nuestros trabajos, alías “emprendimiento” a prueba y error, porque aunque hay mucha inspiración y ayuda hay poca empatía. Esto del éxito en emprendedores sean femeninos o no se convirtió en firmas y charlas que a la hora del té nos dejan delirando “inspiradas” pero no nos sacan del mar de dudas.
    Estaré atenta a tus post, porque dudas hay miles pero ganas de ayudar sobran.

    Besos a la bella chica del poblet!

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